dimecres, 16 d’abril de 2014

PERSEGUINT CARLINS AL SANTUARI DEL COLL





Fotografies antigues del santuari del Coll, extretes del servei digitalitzat
de l'Arxiu Fotogràfic del Centre Excursionista de Catalunya.

En una entrada anterior del bloc vaig parlar dels avatars del mas Serrallonga amb els rebels carlins o les tropes reialistes que durant les guerres carlines es movien per totes les Guilleries.
Les nostres muntanyes van ser un camp de batalla obert principal, fins el punt que el mateix general Cabrera se les va veure en la batalla anomenada del Pasteral.

Els rebels carlins van aprofitar-se de la boscúria i el terreny abrupte de les Guilleries per a fer-ne la seva base d’operacions i des d’allí baixar a la plana i les ciutats. A causa d’això els isabelins enviaven tropes  l’encalç dels rebels i sovintejaven en la premsa d’aquell moment les notícies relatives a fets de guerra.

En el diari “La revista española” del 30 de gener de 1836 , per tant durant la Primera Guerra Carlina, he trobat notícies que ubiquen moviments de tropes al voltant de Rupit, Susqueda, Osor i Sant Hilari i que demostren que el santuari del Coll va esdevenir un hospital carlí.

Es tracta del següent  parte recibido” que publicava el diari i que ens il·lustra de molt bona manera com devien ser els episodis de moviments de tropes i de rebels carlins per aquelles contrades:

“Excm. Señor. Habiendo emprendido la marcha el 12 segun las instrucciones de V.E., al paso por el Esquirol, mandadas antes dos compañias de flanco, dieron estas una fuerte corrida á unos cuantos canallas que continuamente moran en dicho pueblo. Pernocté en Rupit sin novedad, y dirigiéndome la mañana del 14 hácia Susqueda, al cuarto de hora de haber salido tropezó la vanguardia con una descubierta facciosa, que escopeteada  se precipitó por las inmensas barrancadas. Estando ya toda la columna en la profundidad de aquellas horrorosas montañas, empezaron contra ella tiros sueltos por vanguardia, retaguardia y flancos, los que fueron contestados, mandando inmediatamente al valiente capitan don Vicente Martinez que trepase por el centro de la montaña y flanquease la columna; lo que verificó venciendo los obstáculos que le presentaba el terreno, y seguí mi marcha tranquilamente.


En Susqueda dí un pequeño descanso á la columna, dirigiéndome en seguida á visitar á la Virgen del Coll, cuya casa de hospedage, meson y cuadras encontré convertidas en cuevas de ladrones. Este era punto en donde algunos meses á esta parte los perdularios canallas tenian el santo y grande hospital de Carlos V. Se hallaron 40 o 50 camas, muchas de ellas ensangrentadas, infinidad de sábanas, mantas, trapos, hilas, una mula, un rico cerdo, muchas medicinas, algunos comestibles, etc.  Todo lo que (exceptuando la iglesia), fue pasto de las llamas. 


Despues de haber pernoctado en Osor, salí el 15 en dos columnas paralelas para San Hilario Sacalm, cuyo movimiento costó la vida á un faccioso desertor del batallon de tiradores de Isabel II, que huyendo de la una tropezó contra la otra, y cayo hierto de un balazo.


Llegué y pernocté en S. Hilario Sacalm tranquilamente, El 16 debia pasar por Espinelvas con dirección a Vich; mas advertido por un confidente de que todos los cabecillas se habian reunido, huyendo de mí por un lado y echando grandes fanfarronadas por otro, para deslumbrar el pueblo incauto, y digno de mejor suerte, resolví oblicuar sobre mi izquierda, é ir á buscarlos de frente en las casi inaccesibles montañas de Monseñ. Efectivamente marché, los hallé reunidos varios cabecillas. Verlos y vencerlos todo fue obra de las piernas; pues que la columna no paró su magestuosa marcha ni un minuto. Cuatro compañias maniobrando en guerrillas batieron todas las montañas, é hicieron fragmentados de toda la petulante turba, venciendo fuerza y naturaleza”.